
Levemente agoniza en mi regazo,
la luz es una lenta despedida
prolongada en mis ojos,
la eternidad arranca una rosa
y sonríe despiadada.
El cielo se quedó sin golondrinas,
empiezan a asomarse las estrellas,
el tiempo me lo quita,
el viento se lo lleva,
otro día… ha muerto entre mis brazos.
©Olimpia Bordes
Imagen: “Agonía de un día” ©Graciela Díaz, 2009